SEVILLA ¡Y OLÉ!

 

¡Increíble! Hoy he vuelto a utilizar mi moneda mágica para viajar en el tiempo. Después de un brillante destello, he aparecido en la ciudad de Sevilla, concretamente en el año 1585, en pleno reinado de Felipe II. Como viajero del siglo XXI que soy, no podía creer lo que veía. La ciudad está llena de vida y actividad. Sus calles están repletas de comerciantes, artesanos, marineros y viajeros procedentes de muchos lugares de Europa.


Lo primero que me llamó la atención fue su enorme puerto, al que todos llaman popularmente “Puerto de Indias”, situado junto al río Guadalquivir, y desde donde barcos salen cargados con mercancías de la Península Ibérica y a donde llegan otros procedentes de América. He escuchado hablar de cargamentos de plata, oro, cacao, azúcar y tabaco, productos que, hasta ahora, nunca se habían visto en Europa. Todo el comercio entre España y las colonias americanas pasa por Sevilla, en concreto por la “Casa de Contratación”, desde donde se controlan todos los barcos y se protegen de los ataques piratas, haciendo que la ciudad se haya convertido en una de las más ricas e importantes del mundo.


Mientras paseo por sus calles, observo grandes casas de mercaderes enriquecidos con el comercio. Sin embargo, también veo personas pobres que intentan ganarse la vida trabajando en el puerto o vendiendo mercancías en los mercados.  


Los habitantes parecen orgullosos de vivir aquí. Muchos jóvenes sueñan con embarcarse hacia América para buscar fortuna y una nueva vida. También he visto iglesias impresionantes, como la Catedral con su Giralda, antigua torre de origen musulmán que domina y sigue dominando Sevilla, y edificios administrativos donde se controla todo lo relacionado con las Indias, como el “Consejo de Indias”, desde donde los Reyes Católicos gobernaron en su tiempo el territorio español en América. 

En la época que me encuentro, gobierna el rey Felipe II, considerado uno de los monarcas más poderosos de Europa y gran defensor del catolicismo. Sus territorios ocupan gran parte del continente europeo, América, Asia y África. Tenía un imperio tan extenso que los rumores callejeros afirman que nunca se ponía el Sol en sus tierras. 


 



Al comparar el mapa de 1585 con los mapas anteriores, observamos enormes diferencias. En este momento histórico, gran parte de América pertenece al Imperio español y aparece bajo el control de Felipe II. Además, España gobierna territorios en Europa y también posee colonias en Asia, como Filipinas.


Si lo comparamos con la actualidad, hoy día existen numerosos países independientes en América, Europa está dividida en estados modernos y España ocupa únicamente el territorio que conocemos hoy. También se aprecia que los grandes imperios coloniales han desaparecido y han sido sustituidos por naciones soberanas. Podríamos decir que los grandes imperios de la Edad Moderna dieron paso a los estados independientes que conocemos hoy.


Cuando más a gusto estaba, el sol comenzó a ponerse sobre el Guadalquivir y sentí otra vez el calor de la moneda mágica.


La Giralda se desdibujó lentamente ante mis ojos. Los gritos del mercado desaparecieron. Los barcos se perdían en el horizonte. Y en un instante regresé a mi tiempo. Una vez más, mi moneda mágica me había permitido comprobar cómo el mundo ha ido cambiando a lo largo de los siglos.


Sentí una gran tristeza al recordar que, al menos durante este curso, este sería mi último viaje en el tiempo, pero, a su vez, gran alegría de pensar que la última ciudad en visitar había sido aquella que más me gusta en la actualidad y que visito cada vez que tengo ocasión. Sé que en mi próximo viaje a Sevilla lo veré todo con otros ojos, unos ojos que hace más de 500 años me enseñaron que durante un tiempo, esta ciudad fue el centro mundo. Recorreré sus estrechas calles de adoquines impregnadas de olor a adobo en las cercanías de Tetuán, escucharé las campanas de la Catedral, de la Iglesia del Salvador, visualizaré el Guadalquivir desde la calle Betis y en el Paseo de Cristóbal Colón contemplaré la Torre del Oro, desde donde los vigías controlaban el puerto de Sevilla. 


Espero que os haya gustado mi última visita y que, algún día, en algún lugar del mundo, en alguna época…volvamos a encontrarnos. 



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