SEGOVIA
Corría el año 1469 cuando mi moneda mágica me llevó a la provincia de Segovia, en el reino de Castilla. Allí gobernaba la reina Isabel I. Las calles estaban extremadamente adornadas y engalanadas, lo cual me sorprendió. Me sorprendieron mucho sus monumentos y el impresionante acueducto que tenía ante mí, construido hacía más de diez siglos por los romanos, y que distribuía agua a toda la ciudad. De pronto, unas cornetas llamaron mi atención y una enorme carroza recorría la calle. Pregunté a los transeúntes y, para sorpresa mía, estaba presenciando el casamiento de la reina Isabel de Castsilla con Fernando II de Aragón. Los reyes de los principales territorios de ocupación cristiana se unían en matrimonio para convertir la Península Ibérica en un gran reino. Todos los estamentos del pueblo, desde los privilegiados hasta los grupos marginales, festejaban por las calles el enlace con alimentos que los propios agricultores...